Borre toda la música de mi mp4. Esa fue la primera decisión que tome. Es increíble pero el amor en los últimos años es cada vez mas tecnológico, te elimine del facebook, te bloquee del Messenger, borre tu numero, ya no eres de mi red en My Space, y por supuesto debía eliminar la música, aquellas canciones que escuchábamos mientras recorríamos la ciudad, tu tomando mi mano cada vez que cambiabas las velocidades, besándome tiernamente en todos los semáforos y Zapato 3 recordándome que no puedo estar sin ti.
Absurdamente imagine, soñé, que tomando todas estas “radicales” medidas podría borrarte de mi mente, y más ilusamente aún llegue a creer que podría dejarte de amar. Que infantil, que inocente puedo llegar a ser. Vienes de mi infancia, nunca pensé o espere, volver a encontrarte, siempre estuviste allí, en el baúl de mis recuerdos, mi primer amor, mi primer encuentro con tu género, desconocido aún en ese momento para mi, nunca llegue a besarte, ni menos a acercarme, solo corría despavorida con la simple sensación de que me mirabas. Han pasado ya 11 años.
Ahora viene mi realidad, tú, de regreso, ya un hombre, con tus cabellos al menos diez centímetros mas largos que la primera vez que te vi, con la misma sonrisa, esa sonrisa; y esa mirada, sabes cual, esa, que aún contando ya con 26 años de edad y habiendo conocido el amor en otros brazos, me intimida, me invade.
Esta vez llegaste a mi vida, la cambiaste, la creaste a tu lado, te dibujaste junto a mi y después te borraste, te costo creer, te costo afrontar el amor, y decidiste dejarme de nuevo tu ausencia, tu recuerdo, generando en mí un vacío infinito que ningún libro, trabajo, chocolate, helado, compañía, antro, amigo, pretendiente, concierto… pudo llenar. Caí en un mundo en el que ya no había música, mi mp4 no era lo único que estaba vacío, llore, me frustre, no entendía porque estabas tan cerca y tan lejos de mí, esa imperante necesidad tuya de estar y no estar, de tecnológicamente insistir en formar parte de mis redes sociales otra vez, pero no “hacer login” en mi vida como yo realmente esperaba.
Pasaron 10 meses, tuviste que conocer otros cuerpos, escuchar otras risas, nuestras canciones quizás sonaron en oídos ajenos, tu sonrisa, que es mi sonrisa, la obsequiaste quizás a unos ojos que no sabrían apreciarla y amarla tanto como los míos. Y dices que me extrañas, que yo te aterro, pero que me extrañas, luego, que ya no sientes miedo, que ves tus años transcurrir junto a los míos, tantas noches que soñé escuchar esas palabras, tantas noches como pueden haber en 10 meses sin ti, que se convirtieron dentro de mi en años, décadas… pero sí, estas ahí, puedo tocarte, es tu voz, tu piel y son tus ojos los que me exigen que les permita ver los míos, y me doy cuenta de que en ese instante soy inauditamente feliz.
Para el momento en que escribo esta carta han pasado escasos 18 días desde tu regreso a mi vida, y siento que aun estoy asimilando que estas junto a mí, a veces te veo y siento ganas de llorar, tu lo has notado, todavía no se descifrar si esas lágrimas son por la tristeza de aquellos meses o por la felicidad de estos días, y no me interesa saberlo. No se si en un mes o dos estarás aún conmigo, no quiero sentir que los temores me corroen el alma, puedes estar seguro, de que sabiendo que existe la posibilidad de que huyas de nuevo, o que encuentres otros ojos a los cuales cautivar con esa, mi sonrisa, yo no cambiaria este tiempo a tu lado, ya que de solo imaginar que esta noche podre sentir tu calor y tu piel, incluso tus ronquidos, a mi lado, genera en mi tanta dicha que créeme, no hay miedo que valga.
Yo no deseo que te conviertas en el novio o la pareja que he esperado, así como me planteaste el día que por fin decidiste abrirme tu corazón, yo solo quiero seguir haciéndote reír con mis ocurrencias, devorarnos un chili, dormir todo un domingo, o mirarnos a los ojos cuando la oscuridad nos arrope, porque el amor comienza y termina siendo eso, detalles, circunstancias y ocasiones que vale la pena vivir, disfrutar y recordar junto a esa persona que nos hace tan feliz. Quizás leas esta carta y me digas solo dos palabras, porque así eres tu, no es mi intención enamorarte más con ella, se que eres feliz a mi lado y eso me hace feliz, se que te nutres de mi, tanto como yo de ti, que miramos en la misma dirección y con eso me conformo… las palabras existen pero no solo para decirlas, sino para ser escuchadas en el momento mas adecuado, y cuando las oigo salir de tu boca el tiempo se detiene.
Me dices que me quieres porque te quiero, porque te hago reír, porque soy una buena persona, porque soy linda, yo por mi parte, sinceramente, ya me perdí en este amor, no se en que momento me entregue tanto a el, olvidé cuando comenzó, no se identificar cuando paso de ser un cariño, una atracción, a un deseo enorme de ver por siempre y para siempre esa sonrisa…mi sonrisa, ya me siento dueña de ella, yo he luchado tanto, tanto, tanto, por conservarla, que me pertenece, la expropie.
Queda mucho texto aún por escribir y editar en esta historia y transcurren mientras tanto nuestros días, escuchando tus silencios, y mis largas conversaciones, pero juntos.
10 meses sin ti, 18 días a tu lado, mas lágrimas que sonrisas, aun hay mucho que compensar en esta relación, pero confío en ti, y confío en mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario